Javier Mozas (Associació d’Estudis Fallers). Desde las primeras noticias a mediados del siglo XVIII, las fallas se plantaban originalmente la madrugada del 17 al 18 de marzo, manteniéndose durante todo el día 18 para su exposición pública hasta que se quemaban al anochecer. Por este motivo se les llamaba Falles de la vespra de Sant Josep.

Entre los años 1871 y 1891 se suceden algunos años que la cremà cambia de día por diferentes motivos: o bien porque el día 19 caía en domingo y así se aprovechaba con un día más de fiesta —en el caso de la Plaza de Toros de 1871, 1881 y 1887 para tener más recaudación—, o bien por motivos meteorológicos debido a las inclemencias del tiempo que hicieron retrasar la fiesta un día, o por causas desconocidas.

Tras este período de incertidumbre y continuos cambios, el Ayuntamiento decretará en el año 1892 que todas las fallas se sigan plantando el día 18 pero se quemen al día siguiente, 19, alargando de esta manera en un día más la fiesta.

 

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