Javier Mozas (Associació d’Estudis Fallers). No hace mucho, el Museo de Bellas Artes de San Pío V organizó una exposición sobre la persona y trabajo del pintor Antonio Cortina Farinós, conocido en la ciudad de Valencia por su calle, “Pintor Cortina”.

Cortina, conocido por el “femateret”, fue un pintor bastante conocido en la época que además realizó máscaras para el Carnaval y carros para cabalgatas y la Feria de Julio. Pero, sobre todo, ha pasado a la historia de las Fallas como el gran impulsor y difusor de la técnica del modelado en cera de la cabeza y las manos de los ninots de las fallas.

Este método acabó sustituyendo al que se venía utilizando desde al menos principios del siglo XIX, según las informaciones de la época, en que se utilizaban caretas de cartón. El resto del ninot se mantuvo prácticamente igual: de estatura parecida a una persona, su estructura era de madera recubierta de paja y ropas —normalmente usadas—. No desapareció del todo el proceso de las caretas de cartón, ya que aún se utilizaba, aunque de manera residual, hasta finales del siglo XIX.

La cera se utilizó de manera totalmente hegemónica también en la primera mitad del siglo XX. Incluso destaca el concurso de cabezas de cera realizado a principios de los cuarenta. Este método fue sustituido poco tiempo después por el cartón-piedra.

 

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