Javier Mozas (Associació d’Estudis Fallers). La primera noticia de un premio otorgado a una falla es del año 1884, que la peña El Fum entregó un pergamino pintado a mano a la mejor falla de ese año. La revista La Traca en 1887, y Lo Rat Penat entre 1895 y 1902 son los siguientes referentes en cuanto a premios concedidos a fallas en un primer momento. Sin duda, podemos decir que, para los últimos, el gran ganador fue la Plaza de la Pelota, que se alzó con el premio en tres ocasiones (1895, 1897 y 1899) y además con el mismo artista fallero, Eduardo Alemany.

Es curioso observar como a partir del año 1901 aparecen diversas asociaciones que comienzan a dar premios más o menos efímeros, al calor de los recién creados por el Ayuntamiento ese año. Estos premios son los que tienen continuidad en la actualidad, e hicieron que Lo Rat Penat tuviera que cambiar de objeto premiado en 1903 hacia el llibret de falla.

Todas las fallas competían en una misma categoría por los mismos premios. El continuo aumento de fallas plantadas, hizo que en el año 1933 se subdividiera en dos secciones, Primera y Segunda. Por su parte, es también en esta década cuando empiezan a aparecer los premios a las fallas infantiles, que les servirá para consolidarse entre los más pequeños.

Con el cambio de década y de tipo de organización de la fiesta con la nueva Junta Central Fallera, poco a poco se empiezan a realizar pequeñas modificaciones en la entrega de premios a fallas. Se renombran las secciones de fallas, pasando a denominarse Especial a la más importante, además de crearse los premios a los mejores ninots de sección. En Infantiles, la sección Especial se creará en el año 1976, lo que confirma el retardo que siempre llevan los infantiles respecto de los mayores.

 

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